Hablando de la sociedad y de su evolución que se da principalmente gracias a los inventos, a la sociabilidad; encontramos tres grandes personajes que se destacaron en la sociología y han marcado la historia. Estamos hablando de Karl Marx, Max Weber y Emile Durkheim, tres hombres que dieron cada uno desde sus principios, creencias y educación, su percepción acerca de las diferentes sociedades: la manera en que evolucionan, la razón de dicha evolución, así mismo lo que las une y un pronóstico de hacia dónde se dirigen. Cada uno de ellos, ha expuesto todo una teoría muy bien estudiada y sustentada, y es por esto que no podemos elegir ninguna como cierta o falsa, malo o buena, porque simplemente tratan enfoques diferentes y cada uno tan válido como el otro.
En primer lugar encontramos a Marx, un hombre con vocación por la humanidad, en esencia sensible por la injusticia de los seres humanos y que trata de reivindicar unos valores máximos de la sociedad. Para este hombre los cambios sociales sólo son posibles a través de los conflictos, de la revolución, pues según él, para pasar de una sociedad a otra es “necesaria” la violencia. Y es por esto que también encontramos que según su teoría, la lucha entre clases sociales es lo que impulsa dicho cambio en las sociedades, sustentando que en el socialismo al que se llega a través de los cambios sociales, hay igualdad, todo es de todos y por tanto no existe la propiedad privada.
Por otro lado, encontramos a Max Weber, el hombre que sustentó el capitalismo industrial en el calvinismo. Demuestra cómo la forma de pensar determina las sociedades, pues encontramos que por ser los calvinistas aquellos que “se lanzaban a la búsqueda del éxito, aplicando la racionalidad, la disciplina y el duro trabajo a sus tareas” fueron quienes construyeron los fundamentos del capitalismo, pues los productos de su trabajo los reinvertían para conseguir mayores beneficios. Por el contrario, vemos que para los católicos la riqueza material no tenía el significado espiritual que motivaba a los calvinistas, y es por esto que las personas de esta religión no contaban con mayores riquezas. En esta medida, justificamos el argumento de Weber al decir que el principal motivo de los cambios sociales se le debe a los modos de pensamiento en evolución.
Finalmente encontramos a Durkheim, quien justificó que la sociedad tiene vida propia que va más allá de las experiencias personales, aunque también afirma que no sólo está más allá, sino que también está en nosotros. En esta medida, los individuos se determinan a partir de la sociedad que los educa, pues ésta tiene una disciplina moral que los regula. Y es aquí donde encontramos que las sociedades tradicionales se caracterizan por la “solidaridad mecánica” que refiere a esa fortaleza moral que une a todos sus miembros; pero por el contrario, las sociedades modernas, han perdido este consenso moral y han terminado siendo caracterizados por una “solidaridad orgánica” que se basa en la unión de los miembros de los sociedades pero por medio de la especialización, del “interés”, pues se ha perdido la tradición, y el surgimiento de las diferentes especializaciones ha conllevado a depender del otro, aun sin confiar en ellos ni conocerlos. Y es así como Durkheim concluye que la dimensión clave del cambio social radica en la división del trabajo en expansión.
Si trajéramos todo esto a nuestra situación actual, encontraríamos que cada uno de ellos, tiene parte de razón en lo que dicen. Por el lado de Marx, vemos que realmente el hecho de tener una clase social dominante y una dominada que no hace nada, pues sigue constantemente sumisa a su condición, hace que nada cambie, en el caso de nuestro país; pero si por el contrario ocurriera lo que pasó unos meses atrás en Egipto, de alguna manera u otra se presentaría algún cambio. Del mismo modo, vemos claramente que los pensamientos en evolución, a su vez conllevan a la evolución de la sociedad como lo dice Weber; pues vemos que aquellas sociedades que cuentan con grandes mentes, que han ido más allá y han ido cambiando de formas de parecer, han promovido cambios, en ocasiones no completamente generalizados, pero cambios con poco a poco van tomando fuerza e influencian en el tipo de vida. Y finalmente algo importante de destacar en Durkheim, es que no estaba tan equivocado cuando dijo que en un futuro las sociedades llegarían a un desencanto del mundo, lo que él llamó como “jaula de hierro”, pues es justamente esto lo que nos cobija hoy en día: un desencanto generalizado en el cual la razón está por encima de todo, y la magia que traía la mística, la curiosidad y la imaginación ya no existe, pues poco de esto queda.
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