sábado, 22 de octubre de 2011

La industria cultural

En este texto, Theodor W. Adorno, uno de los padres de la escuela filosófica de Frankfurt, nos propone que la industria cultural es una ideología de control; y explica que aunque en términos generales esto es algo “bueno”, es lo que fundamentalmente hace legitimizar las formas de expresión, que a pesar de ser aceptadas por las masas, no permiten vislumbrar los problemas que hay detrás de toda esta industria. En esta medida, vemos que es una ideología porque unifica las formas de pensar de las personas y por consiguiente de relacionarse con el mundo; y esta ideología es de control, porque es la forma en la que los Estados capitalistas generan un control de la sociedad.

Para justificar dicha premisa, Adorno argumenta que la industria cultural funciona a partir de la promoción del consumo, y por tanto, ésta es la integración deliberada de los consumidores. Encontramos pues, que el consumo no sólo es el motor del capitalismo, sino que también supone una experiencia plena de igualación de individuos a través de objetos e imágenes.; y es por esto que también la industria cultural, tiene muy presente los diferentes grados de consciencia e inconsciencia de los consumidores, siendo estos el objeto.  En otras palabras, el ser humano deja de ser estudiado y el consumidor se vuelve la unidad, pues se analiza cuándo compra, por qué lo hace, en qué circunstancias, los factores que influyen en la compra, y en general todo el comportamiento del consumidor.

Y es precisamente gracias a todo ese análisis que la industria cultural realiza, que ésta se vuelve distinta a las otras formas de control; pues encontramos que el Estado, por ejemplo, nunca logra unificar las formas de pensamiento a tal velocidad, como lo hace la industria cultural, que valida con mayor nitidez los discursos individualistas sobre las libertades individuales para tener control. La principal herramienta para lograr dichos efectos, es la repetición de la copia indudablemente, o en otras palabras, el fenómeno de saturación; encontramos pues, que ésta supone un ejercicio de poder presentar muchas imágenes sobre un tema en específico y de este modo poder construir una ideología, y a su vez, poder generar una experiencia real de la industria cultural.

Por otro lado, Adorno explica, que la industria cultural no sólo se compromete con la “verdad”, sino que también promueve un discurso sobre el bienestar, lo cual también se justifica con el hecho de que  a través de la mediatización de las cosas la industria cultural busca resolver los conflictos sociales que aquejan los conflictos de las personas.

Por esto último, encontramos que el hecho de que los límites de la intimidad se hayan vuelto tan difusos, que las personas en general estén exponiendo sus emociones, y que cada vez seamos más frágiles, menos ricos interiormente y menos dueños de nuestras propias vidas, no es gratuito. Todo esto se lo debemos a la industria cultural.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Premisas, objetos y métodos foráneos en la investigación sobre comunicación en América Latina

En este texto Luis Ramiro Beltrán  hace una crítica norteamericana de la forma de comunicar, y lo que principalmente dice es que el modelo de Laswell ha sido impuesto en América Latina.

Para sustentar dicha afirmación, justifica por un lado que Laswell se centró en el problema de la recepción de la información y el control que se pueda obtener por esa vía; lo cual implica una negativa para Beltrán, pues la idea de Laswell de que la gente se hace una idea del mundo a partir de las narraciones presentadas en todo tipo de medios sociales ( lo que en otras palabras supone que dicha configuración es impuesta y no construida por la propia experiencia), para él es completamente falsa, pues argumenta que los medios de comunicación no son tan fuertes para definir una sociedad, pues la identidad no lo es todo a la hora de cuestionarse las naciones. Por otro lado, argumenta que el modelo de Laswell ha sido impuesto en América Latina, debido a que dicho modelo no sirve para el entendimiento de las realidades latinoamericanas, especialmente porque en América Latina los procesos de modernización han tenido otros matices que no están relacionados con la comunicación. Así mismo, explica Beltrán: la investigación en comunicación que se ha dado en América Latina, está sesgada por modelos conceptuales extranjeros (procedentes de Estados Unidos), lo cual imposibilita que sea efectiva, pues no está dada por la esencia de la cultura, o en otras palabras, es totalmente ajeno a las realidades sociales.

Es también por esto que Beltrán hace un fuerte énfasis en la investigación como parte inherente a la comunicación, pues en la medida que las producciones comunicacionales se realizan a partir de la adopción de teorías y no desde la exploración con métodos, se produce la no existencia de indagación, y por consiguiente se alude a pragmatismos comerciales a la hora de producir medios. En esta medida encontramos que la comunicación no puede actuar con autonomía, ya que hay muchos intereses económicos de por medio, y así termina actuando en contra del desarrollo; y a su vez el hecho de que unos pocos tengan el control sobre los medios de comunicación, genera limitaciones bien sea en la democracia, o en la libertad de expresión.

En conclusión lo que nos presenta Luis Ramiro Beltrán con todo lo anterior, es que la investigación sobre comunicación en América Latina está mal dada, ya que está completamente influenciada por las ideas y métodos foráneos que tienen poco o nada que ver con nuestra cultura, y por esto la comunicación puede llegar a ser poco efectiva. 

Estructura y función de la comunicación en la sociedad

Partiendo de la idea de que los seres humanos estamos constantemente en un proceso de adaptación, debido a los millones de estímulos que recibimos a cada instante, y que por tanto necesitamos valernos de la comunicación para poder correlacionarnos con las diferentes partes de la sociedad; podemos justificar a Harold D. Laswell en su conclusión de que es necesario conocer significativamente las funciones que tiene la comunicación, para así poder entender la conductibilidad y las diferentes necesidades que surgen en una cultura.

Y para conocer dichas funciones de la comunicación, es necesario cuestionarse por el acto comunicativo, que según Laswell se puede entender al responder las siguientes preguntas principalmente: ¿Quién lo dice?, ¿en qué canal?, ¿A quién se lo dice?, ¿Con qué efecto lo dice?. Y esto lo que principalmente supone es que existe un “análisis de control” que es ese campo que estudia el “Quién”: aquel que cuenta con eruditos que contemplan los factores que inician y guían el acto comunicacional. Así mismo encontramos que existe un “análisis de contenido” que es lo que hacen aquellos encargados del “qué dice”, un “análisis de medios” que es lo que hacen los que estudian la radio, las películas, las revistas, la prensa y en general los medios de comunicación, un “análisis de audiencia” que es el que se preocupa por ver a qué tipo de público se le está dirigiendo la comunicación, y finalmente un “análisis de efectos” que es el que da cuenta del impacto que tiene la comunicación sobre la audiencia.

Por otro lado, encontramos que Laswell en su búsqueda por las funciones de la comunicación, hace especial ahínco en la eficiencia e ineficiencia que ésta pueda tener, pues de cierto modo esto da cuenta de la posibilidad que tienen las personas de hacer juicios racionales, al igual que de su ignorancia o falta de aspectos determinantes para el proceso comunicacional.  

Dr. House

El primer capítulo de esta temporada de “Dr House”, en el que Gregory House (el protagonista) está internado en el “Mayfield Psychiatric Hospital” y se enfrenta a sus problemas psicológicos que le suponen alucinaciones y una psicosis, resulta sumamente interesante ya que nos permite tener una noción de cómo funciona la mente humana. Es impactante ver cómo dicho personaje influenciado por su “locura” sostiene constantemente fuertes discusiones con el Dr Nolan que es el encargado de su tratamiento, y es capaz de llegar a hacer tantas cosas como indisponer a sus compañeros contra la institución, pegarle a su amigo Alvie para obtener lo que quiere, e incluso reforzar el delirio de un hombre enfermo como el “señor libertad” completamente convencido de lo que piensa y lo que ve: de su “cordura”.

Lo realmente interesante del asunto es que nosotros como espectadores podemos identificar claramente los problemas que en este episodio se nos presentan, sin embargo estos personajes no son conscientes de esos eximorones o diálogos internos que todo ser humano tenemos, es decir, no los reconocen como propios y es precisamente esto lo que los vuelve “locos”.

Y vemos que en el caso de House cuando reconoce que necesita ayuda y el médico le muestra que sus pastillas son placebo y que a partir de la prueba de orina se dieron cuenta de su engaño, se vuelve consciente de su problema y empieza a llevar el tratamiento indicado hasta que consigue salir del hospital.

Es curioso ver  cómo este caso específico de House, a pesar de ser tan diferente al de Jean- Dominique Bauby  en la película “La escafandra y la mariposa” se acopla igualmente bien a los axiomas de  Paul Watzlawick; pues en primer lugar, vemos que aunque House puede hablar y moverse perfectamente, tiene unos problemas que le imposibilitan comunicarse bajo los estándares comunes, no obstante constantemente está produciendo mensajes a los diferentes encargados de la institución, y a pesar de que no están de acuerdo, finalmente consigue entrar bajo los mismos términos, demostrando así que no es posible no comunicar. Así mismo, en este capítulo de “Dr House” podemos ver un claro ejemplo tanto de la comunicación análoga como de la digital, pues encontramos por un lado una comunicación en muchos casos no consciente por parte de los pacientes, que está sujeta a cualquier posibilidad de interpretación debido a que no está amarrada a ningún significado, pero que posteriormente, también en varios casos termina convirtiéndose en digital como lo fue el caso House, o de Anie (la muda) que consiguen estar conscientes y producen comunicación con sentido y con significados fáciles de reconocer. 

Cuatro formas de historia de la comunicación

En el presente texto, Eduardo Gutierrez nos presenta la investigación y análisis que ha desarrollado alrededor de la comunicación, partiendo de cuatro planteamientos de Raymond Williams, Peter Burke, Roger Chartier y Armand Mattelart.

Raymond Williams

Este intelectual y teórico galés sobreviviente de la batalla de Londres, y por tanto hijo de la II guerra mundial, empieza a ver el resplandor económico que se da después de la guerra, lo que lo influencia fuertemente a ver la historia de la comunicación como la historia de la materialidad, la teconologia y las formas de producción social.

Así mismo, Williams desde su orientación marxista explica que la vivencia de la experiencia social determina lo “grande” y lo “pequeño” y es por esto que la historia de la comunicación es la historia de la materialización de los objetos. Vemos cómo la producción de la imagen de la cultura a través del tiempo nos muestra en los años 70 la cultura de lo grande, en los años 80 lo mediano y finalmente hoy en día lo pequeño que a ser cada vez más pequeño. Y esto se da gracias a la intersección de la democracia, la revolución industrial y la revolución cultural, como lo explica Williams en su libro “La larga revolución”.

Por otro lado,  en su segundo libro titulado “Historia de la comunicación” dicho autor hace una distinción entre técnica y tecnologías, y plantea que una tecnología siempre se configura a partir de su uso social. Para eso, estudia la relación entre lenguaje y acción, la comunicación no verbal y las formas en que la expansión de las industrias mediáticas cambiaron la sociabilidad; y a partir de esto concluye que la comunicación no se restringe sólo a lo que podamos decir, sino también a lo que hagamos, a las formas de sociabilidad. Un claro ejemplo de esto lo podemos ver hoy en día claramente reflejado en los “BlackBerry”, pues encontramos que desde su llegada la sociabilidad humana cambia completamente: ya las personas no se dirigen la palabra ni por llamadas, y casi que ni personalmente, sino que se escribe: la comunicación se da por la vía de los mensajes.  Y en esta medida Williams llega a concluir que las tecnologías persisten gracias al uso social que se les dé, pero fundamentalmente que las tecnologías cambian fuertemente la forma de sociabilidad.

PETER BURKE

Para este historiador británico la historia de la comunicación es la historia de los medios de comunicación. Por eso lo que propone para su estudio es abordar la historia como sistema y concebir el análisis del régimen de la comunicación como proceso central de investigación.

Sus preguntas para el desarrollo del proyecto son principalmente “¿Cómo hacen los medios para hacer parte del entramado cultural?” y “¿Cómo es el proceso en donde a través de los usos, los medios empiezan a convertirse en parte de la cultura?”; y alrededor de esto estudia (a diferencia de Williams) que los medios tienen efectos sobre la sociedad, y así mismo el problema de la esfera pública y con ello el asunto de la configuración de los momentos públicos.

ROGER CHARTIER

Para Chartier el objeto de estudio es el libro, las ideas y contenido son el texto y la configuración de sentido: las prácticas. En este sentido, la reflexión que permite comprender la estructura cultural en función de la lucha entre lo popular y la élite; pues cuando un libro se vuelve “general” (entra en la cultura), se empieza a dar una lucha entre clases sociales (la popular y la élite) debido a la diversidad de interpretaciones que se presenta. Y es a partir de esto que Chartier justifica el surgimiento de la producción de sentido.

Para su investigación se fundamenta en la pregunta “¿Puede la lectura exclusivamente dar cuenta de la relación entre medios de comunicación y sociedad?”, y los puntos que estudia principalmente son: la idea de lo cultural como reflejo de lo social, las representaciones sociales  que se derivan del sentido sobre el consumo de textos, y finalmente las estructuras de poder que se derivan entre lo popular y la élite, o en otras palabras, los poderes que emergen del choque de interpretaciones.

ARMAND MATTELART

Para este sociólogo belga, la historia de la comunicación es la historia de las ideas y el poder. Estudia las prácticas comunicativas que se derivan del papel de la comunicación en las nuevas configuraciones socio-históricas, dentro del marco de la tensión entre emancipación y control. Para entender dicha tensión, es preciso comprender:
  •          Flujos y movimientos: transportes
  •         Vínculos universales: exposiciones universales y el mundo industrial
  •          Geopolítica de la comunicación: relación entre centros de poder y flujos de comunicación, es decir, la capacidad de producir y recibir mensajes o comunicación.
  •           Normalización: ordenamiento social, conformación del sistema de control y vigilancia.

Es importante destacar que para Mattelart el poder es una forma de relación social, por lo cual cambia en las diferentes épocas; y es también por esto que estudia las maneras de relacionarnos y de plantearnos entre unos y otros unas vías de acción.

Y finalmente, uno de los puntos más importantes del estudio de Mattelart es su afirmación de que una sociedad es importante según el flujo comunicacional que genera y recibe.